Stéphane Hessel
Stéphane Frédéric Hessel es un diplomático, escritor, militante político y pseudo-profeta que tardó 93 años en indignarse y está claro que cuando las cosas iban bien con el actual modelo especulativo, el abuelo no se indignaba ni publicaba librillos y quiere hacerse famoso antes de abandonar este mundo. Después de vender libros, decidió que es hora de formar parte del Sistema y a vivir, que son cuatro días, para él más bien son cuatro telediarios.
Huyó de Francia y regresó en el momento oportuno, cuando ya no había peligro y, como muchos franceses, se inventó un pasado de resistencia. Volvió a Francia en agosto de 1944, es decir dos meses después del desembarco en Normandía. Él afirma que detuvieron y lo torturaron. Los alemanes ya estaban de retirada y Hessel corrió a meterse en la boca del lobo, cuando se había pasado toda la guerra bien tranquilito en Londres. Lo torturan pero no delata a nadie, vamos eso afirma, nadie puede contradecirlo, ya que todos murieron ese día por causas naturales. Dice que sobrevivió a su condena a muerte en Buchenwald haciéndose pasar por Michel Boitel que había muerto de tifus. Esto también se puede entender como que cambiaron las identidades y el otro, que ya estaba muy malito, murió en su lugar.
En el currícum figura, entre otras lindezas, el logro de haber contribuido a la puesta en marcha de la ONU, ese organismo inútil y dañino que se dedica a propagar la cocaína, la heroína, el sida, el cólera, la cólera, el alcohol, la prostitución y la tortura en todos los países a los que envía misiones de pacificación. Como mérito se dice que fue uno de los redactores de la Declaración de Derechos Humanos, otro libro utópico que no sirve para nada.
Lavó el cerebro a los perroflautas de Democracia Real Ya para hacerle la campaña a Rubalcaba con su libro ¡Indignaos!, que nisiquiera llega a libro, solo un panfleto de apenas treinta páginas de mierda de un panfleto de fórmulas trasnochadas. Consiguió movilizar a anti sistemas, okupas, perroflautas y en general a pringaos que iban a ser utilizados como marionetas del PSOE. Luego escribió otro libro llamado ¡Comprometeos! y muchos se dieron cuenta que habían sido usados. Stéphane Hessel ya no ocultaba la opción política que prefiere para el voto de los indignados. Hessel aprovechó la presentación en Madrid de su libro para alabar al Partido Socialista Obrero Español y mostrar su admiración por José Luis Rodríguez Zapatero y Alfredo Pérez Rubalcaba. En ese momento perdió toda su credibilidad apoyando a políticos que supuestamente eran parte por lo que protestaban los indignados. Tanto rollo con las injusticias sociales, la tiranía de los mercados o los desastres del capitalismo para terminar diciendo que no voten al PP, que admira a Zapatero o que Rubalcaba es otro gran español. Eso por no hablar del buen rollo con Blanco.
El día antes de las Elecciones generales de España de 2011 no se andará con chiquitas y escribirá otro llamado ¡Votad a Rubalcaba!.